Mermelada de naranja

Posted: August 26, 2014 in corto, cortos

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEntonces hablamos de la mermelada de naranja. Me dijiste: “Tienes que probarla”. Y me fui al mercado, como un loco, a comprar un pomo. “En la línea 5 está”, me dijo una señora de cabello rojizo y mirada tierna. “Pruébala con queso, te va gustar”, me dijo con una sonrisa que me pareció un tanto malévola. “Esas mezclas son siempre interesantes. El queso me imagino que sabes dónde encontrarlo”, murmuró la señora mientras se alejaba. Cuando regresé al apartamento, fui directo al cuarto a enseñarte lo que había comprado. Estabas echada en la cama completamente desnuda. Me dijiste: “Ya me imagino que sabes dónde debe ir la mermelada. No sé qué harás con el queso. Te lo dejo a tu imaginación.”

Teoría asimétrica de las formas

Posted: August 24, 2014 in corto, cortos

cat in treeVamos de parque en parque buscando y hallando, poniendo en práctica la densidad de nuestra ligereza. Empleamos una teoría asimétrica para describir ciertas formas contenidas en la geometría de los parques. Nuestro centro es lateral y nuestra lateralidad, centrista. Y no se confundan, que los confundidos somos nosotros. Una vez hallamos un gato subido en un árbol y estuvimos casi todo el día observándolo y no entendimos nada. Y es que hay formas que no logramos entender o describir por muy asimétricos que seamos. Esa noche nos fuimos todos a casa frustrados y no pudimos conciliar el sueño. Nos pasamos la noche revisando los archivos de nuestros estudios para tratar de hallarle una explicación a aquella imagen (toda forma es una imagen pero no toda imagen es una forma: investigue usted como lo hemos hecho nosotros el teorema de Rimbaud sobre los círculos persistentes y comprenderá por qué la imagen se resiste a ser una forma). Regresamos el día siguiente bien temprano pero ya el gato no estaba ahí. En su lugar encontramos el eco de su forma, un ruido agudo, e intentamos desmenuzarlo: pero los ecos son partículas efímeras de modo que la descripción terminó frustrándonos más ya que estaba compuesta de sílabas inconexas e impronunciables, un verdadero acertijo incluso para nosotros que hemos estudiado tantos teoremas y somos totalmente asimétricos. Nos dimos entonces por vencidos y regresamos a casa para tratar de dormir en paz pero nos fue imposible porque un gato se pasó toda la noche dando unos alaridos muy extraños.

Momento

Posted: July 4, 2014 in corto, cortos

800px-Octopus_cyanea1Explosiones: yo y el sueño perdidos. Una sombra dice “pérdida total de lo incompleto”. Abro un saco y encuentro todas las palabras que estuvieron ocultas. Se  adhieren a mi rostro como los tentáculos de un pulpo. “¿Eres alérgica?” Le pregunto con los ojos semiabiertos. Ella ha ido lejos a buscar un soplo de viento helado.

Dibujo: Ernesto G.

Dibujo: Ernesto G.

Las contracciones trágico emotivas del corazón es un tema que debe ser discutido a través de la seudociencia, la cual es sin dudas el método más preciso. Aproximarse a lo que sucede cuando este órgano se contrae o se dilata, momentos extremos de su funcionamiento entre los cuales se mueve la vida y que algunos seudocientíficos han nombrado “extrema curuos” (que no los engañe el uso del latín, esto no lo hace más científico), resulta a veces un tarea difícil porque es casi imposible estudiar el corazón desde afuera. De ahí que algunos seudocientíficos, que locos hay para toda locura, hayan decidido arriesgar la salud de su corazón y se hayan expuesto a estas contracciones trágico emotivas para estudiarlas y luego describirlas. Terminan escribiendo unos tratados fascinantes, ya sea en verso o prosa, que los interesados en el tema estudian con el espíritu seudocientífico correspondiente. Aquí hay que hacer una importante distinción: lo estudian pero no lo aprenden. Este, en realidad, un tema que no se aprende y toda aproximación a él es sumamente imprecisa. Se trata, después de todo, de una seudociencia.

Song

Posted: June 9, 2014 in corto, cortos

dragonfly_wing_stock_2_by_mirandarose_stock-d4afd3uThe lady sings in the arms of a stranger. She sings a song about rain. It’s raining, raining again, a million drops fall on my head like tiny swords, she sings. The stranger cries as he kisses her ears.

“Look,”she says, “the wing of a dragonfly.” “I used to have wings,” she mutters.

“I know,” he says, “I know.”

El árbol

Posted: May 31, 2014 in relato
Foto: Ernesto G.

Foto: Ernesto G.

Presentía el dolor. Se sentó debajo de un árbol y supuso que allí lo olvidaría todo. Agarró tierra con las dos manos y se la restregó por el rostro. Esto a veces funcionaba. También se detuvo a observar sus uñas sucias, o lo que quedaba de ellas. La tierra no es uniforme, está compuesta de partículas de disimiles formas y colores, dijo en voz alta como si dictara una conferencia en una importante universidad ante miles de alumnos a los que les interesaba saber de esos temas. Hacía mucho tiempo no daba clases y lo extrañaba. Tal vez su vanidad lo echara de menos, la vanidad de ser escuchado. O quizás era la humildad de reconocer su ignorancia cada vez que impartía una clase. La vanidad es un árbol que no da frutos, pero da sombra. Tiene raíces muy superficiales y se cae cuando lo bate el más débil de los vientos. La humildad es ese mismo árbol en el invierno. Se preguntó a quién le hablaba si allí no había nadie. Hacía rato que ese sitio estaba abandonado. Todos los negocios habían cerrado después de la última crisis. Disfrutaba sentarse allí no sólo por la tranquilidad o la sombra del árbol o la tierra disponible sino por la destrucción que lo rodeaba: las paredes descoloridas, los techos caídos, las ventanas rotas, los grafitis. La decadencia tiene cadencia, es con ese ritmo que me muevo yo. Esto nunca lo hubiera dicho delante de sus alumnos. O quizás sí, pero lo hubieran tomado como un chiste de un profesor loco al que le gustaba decir frases disparatadas para hacer las clases más entretenidas. Unas partículas de tierra habían caído en su boca. Trató de hallarles sabor, pero sólo sabían a tierra, es decir, a nada. Del polvo venimos y al polvo regresamos. Polvo en el tiempo, no en el viento. Se echó en la hierba y se quedó dormido. Lo despertó el zumbido de una abeja que se había acercado peligrosamente a su rostro. Antes no eran tan agresivas, pensó. Abrió la mochila y sacó un sándwich de queso. Tenía hambre. El queso sabía a queso, el queso es algo, el pan sabía a pan, el pan era algo que debía ser multiplicado. No como el dolor. El dolor era nada, como la tierra. O lo aniquilas o te aniquila. Esa era su disyuntiva. Cuando empezó a llover, se refugió en uno de los comercios. La puerta estaba abierta de par en par. No había nada que vender, no había nada que proteger. Inspeccionó el lugar. Olía a orina, a humedad, a mierda humana y animal. Sintió deseos de vomitar pero se contuvo. Si puedo contener el vómito, puedo hacer lo mismo con el dolor. Pero aunque sabía qué le provocaba el vómito, no podía determinar qué causaba el dolor. A través de una de las ventanas aún podía ver el árbol inservible que no daba frutos pero sí mucha sombra. Se sentó en el suelo y apoyó la espalda contra la pared y volvió a quedarse dormido.

Abso, señor cabal

Posted: May 24, 2014 in corto, cortos
Image

Foto: Ernesto G.

Abso, señor cabal donde los hay, caballero que sabe conjugar los verbos y memorizar las reglas ortográficas, amo de casa decente, involucrado en causas justas, como debe ser, ese señor es un gran señor y habla y nos cuenta cosas inverosímiles porque lo que le acontece a él es siempre atípico y viene a contárnoslo con la boca llena, puesto que así le gusta hablar, ¿o es que usted no se ha fijado con qué peso caen las palabras que vienen acompañadas de olor a cebolla? Abso, Luta y Mente sus dos apellidos porque tiene padre y madre el señor, Abso, Abso, repita el nombre hasta que lo memorice que memorizar es bueno, sea usted decente como Abso y haga las cosas bien, memorice y salude a la bandera, póngase de pie cuando suene el himno, cualquiera, no necesariamente el de su patria porque da lo mismo, un himno es un himno, es absolutamente un himno, abra su boca y llénala de cebollas y cante, cante aunque desafine, que se oiga su aguda entonación en toda la ciudad, hágale caso a Abso, absolutamente.