COMER HIERBA

Posted: January 7, 2018 in Notas

Si se cae come hierba, dice la mujer en el mercado refiriéndose a alguien que sin dudas considera un ser inferior y poco inteligente. Pero la ciencia ha demostrado que comer hierba no es tan malo. De modo que la frase ha perdido su sentido. (A propósito, la sociedad ha demostrado que algunos prefieren fumarla. Y en muchos lugares ya es legal hacerlo, como en Colorado, donde según he oído decir todos andan ahora con los ojos colorados). Según la lógica de esta mujer que escuché en el mercado, para demostrar su inteligencia, la persona a la que se refería, debería, al caerse, comer jamón o algo por el estilo. Pero, de nuevo, la ciencia nos avisa que las carnes procesadas producen cáncer. De modo que al levantarse o al caerse, lo inteligente sería comer hierba (o fumársela si usted vive en Colorado). El asunto es que a veces el lenguaje va muy lento y algunas frases se siguen usando más allá de su fecha de expiración.

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EL DUEÑO DE LA LICORERÍA

Posted: January 3, 2018 in corto, cortos, Uncategorized

Ya no puedo tomar, me lo ha prohibido el médico, voy al Jackson, no tengo seguro, ahí pago una miseria y me atienden, los amigos piensan que este negocio deja mucho y no es cierto, apenas gano para pagar la renta, duermo en el cuarto de atrás, tengo espacio para una cama y un baño, nunca cocino, le compro comida a Zenaida, la señora que le da de comer al homeless de la esquina, es un alma de dios, ella, no el homeless, ese es un desvergonzado que se pone a orinar delante de todo el mundo, dice unas frases incoherentes que yo no entiendo, el asunto es que aquí la clientela es muy pobre y no compra mucho, ayer mismo vino un señor mayor con unas orejas enormes que hablaba muy alto y me compró una botella de whiskey del más barato, andaba con un hombre más joven que se mantuvo callado todo el tiempo, el asunto es que se sentaron allá afuera en el piso a hablar mierda, de libros y esas cosas, y esos son mis clientes, gente que gana apenas para comer y de vez en cuando darse un trago, y hablar mierda, eso sí, para eso tienen el uno, hay uno ahí que le dicen el bicicleta porque siempre anda en pedales, el tipo compra aguardiente y habla con una voz ronca de esas que te molestan y te dan ganas de mandarlo a callar, pero no me puedo fajar con los pocos clientes que tengo, me iba mejor cuando tenía el supermercado, era pequeño, es cierto, pero hacía buena plata porque era lo único que había por esa zona, después hicieron un supermercado Walmart y tuve que cerrar el mío, con esos precios no hay quien compita, claro, es el capitalismo, yo no me quejo, a mí me gusta así aunque me jodan porque va y un día me toca a mí joder, yo sigo soñando con ser dueño de una cadena de supermercados como Publix donde comprar es un placer y tumbar a Walmart ese, que se mete en todos lados y acaba, hoy quisiera emborracharme y sentarme allá afuera con todos esos borrachos y hablar tanta mierda como ellos porque llevo días sin dormir, preocupado por lo bajas que están las ventas este mes, lo más probable es que no me alcance para el alquiler, pero no importa, yo tengo un dinerito guardado ahí para eventualidades, bueno, en realidad lo tenía guardado para ir a Honduras a casarme, tengo una novia por allá, nos conocimos aquí pero la deportaron hace un año y yo prometí que iría a buscarla, casarnos primero, claro, y después traerla para acá, a ella y a sus dos hijos pequeños, ahí sí voy a tener que trabajar duro para alimentar tantas bocas, pero oiga, va y me pongo de suerte y el negocio levanta y abro un supermercado y acabo con el Walmart ese que jode a todo el mundo.

EL HOMELESS DE LA ESQUINA

Posted: January 3, 2018 in cortos, corto

Son inapreciables las secuencias del flujo, me dice el homeless de la esquina. Esa es su frase del día. Todas las mañanas crea una nueva y se pasa el día repitiéndola, cambiando la entonación, el orden de las palabras. Del flujo, secuencias son, inapreciables, dice ahora mientras acomoda un periódico en el césped para acostarse a tomar el sol. Apoya su cabeza en un diccionario Larousse y en un tomo del Book of Knowledge. Una señora mayor le trae comida todas las tardes y él le agradece el gesto repitiendo la frase del día en un tono suave, casi romántico. Ella lo mira y sonríe y dice estás más loco que una cabra, cómete la comida que se te va a enfriar. Él asiente con la cabeza y se pone a comer muy lentamente, como si no tuviera hambre y sólo comiera para hacerla feliz. Luego ella se marcha y él la sigue con la vista y dice: Son del flujo, secuencias inapreciables.

EL MAESTRO

Posted: January 2, 2018 in corto, cortos

El maestro vino a enseñarme a escribir. Dice que debo aprender ciertas cosas, que soy un niño de tetas, que debo dejar de escribir minirrelatos, que ya es hora de meterme en aguas más profundas. Viene de lejos, montado en una patineta, es un hombre muy viejo con unas orejas enormes, es cubano o dice serlo. “Don’t tell us we are not Cuban”, reza una campaña publicitaria de Bacardí, como si alguien supiera a estar alturas qué es ser cubano. Yo sí sé, me dice. El maestro quiere que escriba de Cuba, de cuando era pequeño, que narre las desventuras de crecer en el socialismo real, el divorcio de mis padres, los traumas de la niñez, el exilio, la familia desmembrada, la muerte de mi madre. El maestro tiene razón, pero yo soy un cobarde, los cobardes no pueden ser nunca buenos escritores, me dice. Y tiene razón. Me pide un trago de whiskey. Le digo que no tengo. He ahí tu problema. Un narrador que se respete siempre tiene whiskey en su casa. Le digo que lo mío es la cerveza y el vino. Claro, eso lo explica todo, me responde. Salimos entonces a la licorería de la esquina a comprar una botella. Este barrio es bueno, aquí hay muchas historias, abre las orejas, las mías me han ido creciendo con el tiempo, de tanto escuchar, no creas que las heredé de mis padres. Habla muy alto, casi a gritos, se mete las manos en los bolsillos y saca un billete de veinte dólares y me dice que ponga el resto. Compramos el whiskey y nos sentamos en el piso a beber. Aquí parecemos un par de homeless, nadie nos va a molestar, vamos a tomarnos el whiskey y después nos vamos por ahí a caminar por la Ocho, a escuchar. Se queda en silencio un rato, como perdido en la distancia, en algún recuerdo, entonces saca del bolsillo del pantalón una gastada libreta de apuntes y se pone a escribir con un lápiz, me ignora completamente cuando le pregunto qué escribe, es como si se hubiese desvanecido el mundo a su alrededor, me levanto del piso, agarro la botella de whiskey y regreso a casa mientras él sigue escribiendo. Una semana más tarde regresa con una botella de ron y una historia titulada “Por favor, no me digan que no soy cubano”.

ACERCA DE PECES Y PÁJAROS MUERTOS

Posted: January 2, 2018 in Notas

Un proverbio alemán dice que sólo los peces muertos nadan a favor de la corriente. En realidad, no nadan sino que son arrastrados sin que puedan hacer nada (nada puede hacer un pez que no nada). Lo que me llevó a pensar en los pájaros muertos. ¿Usted ha visto pájaros muertos en el suelo alguna vez? A juzgar por la cantidad de pájaros que vuelan en los cielos, era para que uno se tropezara con ellos más frecuentemente, pero esto no sucede. ¿Adónde van los pájaros muertos? ¿Quedan atrapados en las ramas de los árboles cuando caen? ¿Se disuelven en el aire? Otra cosa: imaginen por un momento que en vez de caer, los pájaros muertos flotaran y fueran arrastrados por el viento. Entonces el proverbio alemán diría: sólo los pájaros muertos vuelan a favor del viento. Pero vivimos en un planeta con gravedad y la gravedad es algo muy serio.

Hoy, mientras Chienfa y yo estábamos sentados muy tranquilos comiendo ostras en un restaurante de la Calle Ocho, notamos cierta conmoción a un par de pasos de nuestra mesa, que a propósito estaba afuera, en la acera. Observamos a una pareja de turistas asiáticos moviéndose de un lado a otro y mirando para arriba. Al principio no entendíamos muy bien qué había sucedido hasta que notamos que el hombre tenía mierda de pájaro en los espejuelos, la camisa y el short. Enseguida le ofrecí mi servilleta de tela para que se limpiara. La mujer lo ayudaba pero se reía a la vez. Yo miré al hombre y le dije: “Welcome to Little Havana.” No sé si hablaba inglés o no pero el tipo me miró con cara de pocos amigos. Por si o por no agregué: “What just happened to you is considered good luck in our culture.” La mujer no paraba de reírse.

EN LA BARBERÍA DEL BARRIO

Posted: December 18, 2017 in Crónicas, Uncategorized

El barbero le explica a su cliente, que al parecer acaba de llegar a los Estados Unidos, ciertas cuestiones financieras. “Aquí en este país no se puede comprar cosas con mucho cash sin que te llamen al IRS. Los bancos son bien pesados también. Te apareces con 50 mil dólares en un dealer a comprar un carro y vas directo pa la cárcel”.

Le explica cómo los reggaetoneros boricuas lavan el dinero. “Viajan en grupos y cada uno lleva menos de diez mil dólares consigo, que es la suma máxima con la que se puede viajar. Te recomiendo que abras una cuenta de banco y guardes tu dinero ahí. No hagas como los regaeetoneros que terminan todos en la cárcel por tramposos.

Cuando vayas de tragos ve caminando. Porque si te cogen borracho en el timón, te meten un DIU de esos y puedes ir hasta preso. Hoy yo voy al bar de las putas y voy a pie. Ahora, no me preguntes dónde está porque esta información es confidencial. Yo no quiero juego con mis putas”.