EUTEVIA

Posted: January 4, 2019 in calistenia

Anoche soné con una palabra que no está en el diccionario. Eutevia, que supuestamente significa saber algo sin saber que se sabe, es decir, un conocimiento inconsciente o algo así. Esta mañana busqué en Google y lo único que me salió fue una señora mayor que vive en Pensacola y que se llama así. La única explicación que encuentro a este sueño tan raro (y a otros que he tenido esta semana) es que desde hace unos días estoy tomando leche de soya. La soya es saludable para el cuerpo pero dañina para el cerebro.

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DYSTOPIAN

Posted: January 4, 2019 in corto, cortos

“You spray the soil, not the leaves”, I tell you, as you water the seedlings in the pots by the window and we discuss dystopian literature. “My favorite dystopian novel is ‘Lord of the Flies’,” you say. I look at you and ask you if you would like some tea. “I’m adding sugar this time, just a bit.” You nod your head and inspect one of the pots.

“I agree. It’s a basic human story. Humanity at its core. It probably is the most universal dystopian novel,” I finally say as I heat up the water for the tea.

“Is it time to replant these seedlings? Are they ready to be planted outside in the garden?”

“I’m not sure. Will they survive?”, I reply and hand you a cup of warm tea.

“Let’s wait then. They’re safe inside. So many bugs out there.”

ESCRIBIR

Posted: December 22, 2018 in calistenia

Podemos escribir sobre cualquier cosa, pero escribir es seleccionar, fijar la vista en lo significante, buscar esencias en lo insignificante, jugar con el lenguaje, adorar sus ritmos, endiosar sus diabluras, eternizar lo efímero, efimerizar lo eterno (neologismo necesario). Abro una puerta y más allá del perfil de un rostro desconocido, encuentro una historia. He estado silente. He callado hasta el dolor. Pero no hay manera de olvidar mi canto, ni el silencio puede apagar (extinguir) sus ecos. He mirado sin paz la paz de los sepulcros. He sepultado la voz pero no el impulso. Es hora de ser segundo en lo primero. Elegantemente me reincorporo.

PATENTADO

Posted: December 1, 2018 in corto, cortos

Un día escritor inventó un verbo y decidió registrarlo en la Oficina de Patentes del Estado. Fue un proceso engorroso como todo lo relacionado con estos asuntos burocráticos donde se requieren formularios, firmas y el visto bueno de notarios y funcionarios públicos. Pero finalmente lo logró.

De ahí en adelante cada vez que alguien quería usar el verbo, tenía que pedirle autorización por escrito y por lo menos con dos meses de antelación, además de pagar una suma considerable. Con el tiempo el escritor dejó de escribir ya que se acostumbró a vivir del verbo que había patentado.

Hasta que un día el verbo cayó en desuso cuando la Real Academia lo consideró un barbarismo anticuado. Entonces el escritor trató de inventar uno nuevo pero ya no sabía cómo. Además, tenía competencia. Otros escritores le habían cogido el gusto a eso de vivir de verbos patentados. Después de pasar años en la más oscura insignificancia, se le ocurrió una brillante idea: trabajar en la Oficina de Patentes del Estado.

ESCRIBIR SOBRE LO QUE SE DESCONOCE

Posted: October 6, 2018 in calistenia

Nos dicen a menudo los que saben de estos menesteres que solo debiéramos escribir sobre lo que conocemos bien. Es algo que parece lógico y tiene sentido con bastante frecuencia como para parecer una verdad sólida e irrebatible. Pero también parece razonable la fascinación de escribir sobre lo que se desconoce, abrir a través de la escritura las puertas hacia lo desconocido, explorar ciertos universos mediante esos extraños símbolos formados por fonemas y grafemas y que enlazamos a través de la sintaxis, mecanismos lingüísticos en fin que nos conducen a algún sitio en el que no habíamos estado antes (llegar es conocer aunque superficialmente). La ignorancia como vehículo de conocimiento.

Fíjate Feijóo cómo se fija la fama, partida en dos como el mar bíblico, una franja de luz y otra de sombra, fíjate no más Feijóo cómo está cayendo desde lo alto el sol en este día de ruidos, fíjate Feijóo en la muerte de estos peces que la lluvia arrastra hasta los pies del pueblo, fíjate en la faz de la finca feroz. Fíjate. Yo ya no puedo hacer nada, pero tú eres joven, tú tienes la fuerza que a mí me falta, Feijóo. Súbete a lo más alto y grita. Busca en la montaña la caverna de la que tanto hemos hablado y halla en sus paredes musgosas los dibujos que te describí cuando viniste a visitarme para que te contara cómo se cuenta y te conté y te describí paso a paso cómo se enlazan los sucesos y cómo se esculpe un personaje desde adentro hacia afuera y entendiste Feijóo y te fuiste a contar historias por los campos como un juglar y te escuchaban, te escuchaban calladamente para irrumpir luego en aplausos cuando terminabas la historia y todos creían que eras Dios pero más piadoso y te fuiste de pueblo en pueblo a hacerlos felices con tus fantasías de barcos piratas y tesoros escondidos en islas inhóspitas. He sabido de ti por las malas lenguas que son las que saben contar, he sabido de tus miles de aventuras en los llanos y las montañas, en los caudalosos ríos del este del país donde más de una vez estuviste a punto de ahogarte, he sabido de tus miles de amoríos y corazones rotos (las mujeres siempre quieren entregarte algo, ya sea una sopa caliente, un plato de frijoles o su cuerpo desnudo), me han contado sobre la vez que le gritaste al presidente que no era otra cosa que un general descolorido y alcohólico, entregado a la destrucción de su hígado y de una nación entera, me lo contaron, me lo dijeron Feijóo y me estuve riendo por horas, porque así se fija la fama, es como una costra que viaja contigo en cada camisa que te pones y en vez de ir aclarándose va oscureciéndose y creciendo, así es la fama, Feijóo, me cuentan de tu desdén por el ruido de las ciudades y como caminabas por las calles con las manos cubriendo tus oídos y no escuchabas a nadie, solo repetías que había ruido, mucho ruido y seguías camino a no sé dónde porque qué ibas a hacer tú en una ciudad si eres un hombre de monte, fíjate cómo es la fama, Feijóo, como un mar bíblico, una franja de luz y otra de sombra, que va contigo a todos lados, incluso después de muerto, así es la fama, Feijóo, así es la fama.


CAMPO DE GIRASOLES

Posted: July 14, 2018 in Crónicas


En camino a Monterosso, una villa de la riviera italiana, nos pareció ver un campo de girasoles a través de la ventanilla del tren. Digo nos pareció porque aún no estamos muy seguros de haberlo visto. Era una masa compacta de flores que más que amarillas parecían doradas y todo fue tan rápido (un tren veloz es algo muy serio y a veces poco poético) que no tuve tiempo de fotografiarlas. En el camino de regreso, intentamos ver el campo de nuevo pero no pudimos. Ahora nos hemos quedado con la duda, ¿lo habremos visto realmente o sólo lo imaginamos? De todas formas da lo mismo, las fotos hechas con la imaginación no se pueden postear en Facebook.