Archive for October, 2011

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Por Luis de la Paz

Ya en las primeras páginas queda claramente definido quién es Maurice Sparks, un individuo (¿un personaje?) de armas tomar; que es irreverente, directo en su cotidianidad, preciso en el ataque frontal a la hembra, en fin, un tipo centrado, en el que no se ha de encontrar dispersión alguna. Sabe lo que quiere, y cómo lo quiere y por ese sendero marcha con determinación. Con esas premisas el lector penetra en Los relatos de Maurice Sparks (Editorial Silueta, 2011) del escritor Ernesto G.

Éste es el primer libro de G., que ya no sólo escribe historias breves, sino que también simplifica su apellido a un solo carácter. Además, G. crea un personaje con el que es fácil identificarse, hallarlo en nuestro entorno, un tipo de la calle. Ernesto G. fue cincelándolo primero en su blog (algo que ya, al menos en los últimos tiempos y sin salirnos del patio, ha producido algunas libros, entre ellos éste que nos ocupa y Erótica, de Armando Añel, lo que traza, de alguna manera, nuevos posibles rumbos literarios desde la cibernética), luego fuera del foro público, para perfeccionarlo. En la internet Maurice Sparks revelaba sus aventuras y lances, y esas andanzas ahora agrupadas, trascienden el frágil espacio virtual y adquieren la dimensión definitiva de un libro impreso.

Maurice “sirve la hamburguesa en el restaurante de la esquina”, “se da un trago en la mañana cuando todos aún duermen”. Luego el autor se vincula con su personaje: “Salgo a cazar personajes […] Observo a las víctimas cuidadosamente”. En otro relato nos hablan de una singular maga, de una escritora con la que toma un café en una librería, de un individuo sin par: “Carlos lee para encontrar erratas en los libros”, de extrañas características en los colores de los bolígrafos…

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No sólo arte y vida se unen en los relatos de Maurice Sparks, sino también un refinado arte de transformación. Con la misma espada de la mente intelectual, Maurice traspasa el hueso de la inmundicia intelectual. Maurice desbarata la estructura tradicional del pensamiento lógico intelectual. Maurice es un iconoclasta de la literatura actual. Y muchos intelectuales temen a lo que dice Maurice.
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Los cuentos de Maurice, y ese no es mérito de Maurice sino de su progenitor Ernesto, son picardía, audacia y desdén, por qué no, hacia lo precalculado. No son simples, porque no hay simpleza en contar la vida de un hombre, en armar a ese hombre y llenar de matices sus pasos. Pero tampoco son laberintos complicados de desentrañar. Supongo que los hombres lo entenderán y se identificarán con Maurice mejor que las mujeres, por esas diferencias de género que ya sean reales o inventadas casi siempre nos llevan a tomar posiciones distintas. Sin embargo, las mujeres, conocedoras de rejuegos, galantería, seducción y voluntad de acción, traducimos las historias de mil maneras diferentes, en las que al final sí encontramos cierto que “cualquiera es un Maurice” aunque no cualquiera tiene el arte que se requiere para desenmascarar a uno. Ernesto, ese arte es tuyo.

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