Archive for the ‘calistenia’ Category

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AMANECER EN MIAMI                      (FOTO: ERNESTO G.)

El río de  Miami, los puentes levadizos que lo atraviesan, la imponente manera en que el sol irrumpe a través de los rascacielos, los gatos, los miles de gatos, los perros y sus ladridos, el tráfico caótico y violento a todas horas (todos los caminos conducen a un highway paralizado), las grúas, las miles de grúas levantando nuevas dimensiones verticales a lo “Blade Runner”, los selfies en Wynwood, las fotos junto al gallo en la Pequeña Habana, los tristes suburbios donde nos almacenamos en las noches (pienso en “Cocoon”), una ciudad que se extiende desde el mar hasta el pantano, los cruceros cruzadas para el placer, los canales, los miles de canales canalizando las aguas que mantienen a la ciudad en permanente flotación (pienso en “Waterworld”), los homeless abandonando lo único que poseen (su desamparo), las manos de un Dios extraño trastocando las cosas, las cosas y las gentes de una ciudad milagro, maravilla, mutilación.

IMPRECISIONES

Posted: April 8, 2017 in calistenia, Poemas
Porque del peculiar caso vamos huyendo, como perdidos en busca de algo que hubo de ser nuestro (una mínima sílaba pudiera describirlo, afirmar todas sus posibles hipótesis, aunar sus inmensos regocijos), porque de este modo y no de aquel (indefinible visión de las cosas) vamos edificando acertijos para llegar desde cero hasta el horizonte original: allí donde es preciso poner todo a resguardo de las lluvias incesantes, de la arena racional, del filo insistente de las coronas. Porque así van pasando los días, entre imprecisas demarcaciones (una imagen insuperable: versos adheridos a su fuego), entre diluidos raciocinios (pasa un tren a toda velocidad, ya no hay estaciones ni tiempo, sólo una prisa descomunal), entre canciones laudatorias (voces que le cantan en la tarde a la luz que hubo en la mañana). Una palabra es fuga y demonio: carne incinerada que se ofrenda a los vaivenes del tiempo.

SARTRE

Posted: March 25, 2017 in calistenia, Uncategorized

Entonces vino Sartre camuflajeado de Camus: esto es un absurdo, gritó alguien. Es el fin del existencialismo, gritó otro. Es la náusea, dijo un tercero, es la náusea. Entre todos le arrebataron la máscara y al verse descubierto, Sartre les dijo: “Hoy mamá ha muerto”.

EN LA BARBERÍA

Posted: March 25, 2017 in calistenia, Uncategorized

Ayer fui a una barbería en los Estados Unidos por primera vez. He vivido aquí más de la mitad de mi vida y nunca había visitado una. He preferido siempre esos salones unisex donde te ponen música chea de los ochenta y la peluquera te hace las mismas preguntas cada vez que te pelas. “¿Cómo está tu familia? ¿Piensas ir a Cuba pronto?” La barbería que visité estaba decorada con carteles de autopista. Las sillas eran asientos viejos de avión.  Las paredes estaban todas pintadas de negro y el reggaetón boricua ambientaba el ambiente. El barbero apenas me habló. Solo para preguntarme cómo quería el pelado. Eso fue todo. Después de pelarme, (el asunto duró apenas tres minutos), me puso un gel ahí que parecía cola de carpintero y me limpió los pelos que habían caído en mi ropa con algo que parecía una bomba de echar aire a los neumáticos de un carro (nada de hair-dryer). Cuando me finalmente salí de la barbería, sentí que había abandonado uno de los últimos bastiones de la masculinidad.

El gran Dodó, filosofo de lo ancestral y lo colorido, decía a menudo en sus charlas de domingo en la Casa de los Misterios, que lo persistente persiste y que los domingos por la mañana uno se puede distraer con los asuntos más insignificantes y desviarse, sin apenas notarlo, hacia un camino completamente único e irrepetible (cada camino lo es, pero a Dodó siempre le perdonábamos sus obsesión por lo obvio debido a su condición de filósofo). Esta mañana mientras leía a un poeta local recientemente fallecido, al que nunca le hice caso, pero al que después de su muerte he estado leyendo con aIMG_7448uténtico interés porque es mejor de lo que parecía, mi gato empezó a jugar con su pelota de tenis conminándome a que le hiciera caso y jugara con él. Yo lo miré, tomé la cámara y en vez de jugar me puse a fotografiarlo y así estuve horas, perdiendo la noción del tiempo, perdiendo el tiempo y perdiéndome en él, y pensé en el Gran Dodó, en como todo lo persistente persiste y en lo extrañamente milagrosas que pueden ser las mañanas de domingo.

Dibujo: Ernesto G.

Dibujo: Ernesto G.

Las contracciones trágico emotivas del corazón es un tema que debe ser discutido a través de la seudociencia, la cual es sin dudas el método más preciso. Aproximarse a lo que sucede cuando este órgano se contrae o se dilata, momentos extremos de su funcionamiento entre los cuales se mueve la vida y que algunos seudocientíficos han nombrado “extrema curuos” (que no los engañe el uso del latín, esto no lo hace más científico), resulta a veces un tarea difícil porque es casi imposible estudiar el corazón desde afuera. De ahí que algunos seudocientíficos, que locos hay para toda locura, hayan decidido arriesgar la salud de su corazón y se hayan expuesto a estas contracciones trágico emotivas para estudiarlas y luego describirlas. Terminan escribiendo unos tratados fascinantes, ya sea en verso o prosa, que los interesados en el tema estudian con el espíritu seudocientífico correspondiente. Aquí hay que hacer una importante distinción: lo estudian pero no lo aprenden. Este, en realidad, un tema que no se aprende y toda aproximación a él es sumamente imprecisa. Se trata, después de todo, de una seudociencia.

Foto: Ernesto G.

Foto: Ernesto G.

Después de haber fertilizado las plantas de ají, escribo. Lo hago sentado porque no soy Hemingway. Oigo el sonido mudo de las teclas de la Mac. Qué aburrido es escribir en un ordenador, qué afeminado. La presión que se ejerce sobre las teclas es mínima, como si no doliera escribir. Debo comprarme una máquina de las más viejas y ruidosas que aún existan. Debo empezar a escribir de pie también. Que no sea cómoda la tarea. Debo escribir al sol en pleno verano. Sudar, sudar mucho. Sentir las gotas de sudor bajar por mi frente y mi nariz y caer en el papel. Sol, sudor y tinta. Mientras tanto, escribo en la Mac y es como si jugara a escribir.

La limpieza

Posted: May 17, 2014 in calistenia
Foto: Ernesto G.

Foto: Ernesto G.

Hoy me he levantado organizando y limpiando la oficina. No es algo que hago a menudo, lo confieso. Por meses se van acumulando el desorden y el polvo, se va creando un caos que finalmente termina por agobiarme. No he hecho una limpieza profunda, ese deep cleaning que te recomiendan los dentistas a veces. No, esta ha sido la fase inicial de una próxima limpieza (está por venir, siempre está por venir) que definitivamente acabará con el reguero imperante en el espacio donde leo, donde edito los videos y donde he escrito la mayoría de mis poemas e historias. Ahora, después de esta limpieza de hoy, hay menos polvo pero hay polvo, hay menos libros regados por doquier pero hay libros regados por doquier, siento menos agobio pero siento agobio. Sé que un día haré esa limpieza definitiva, final, profunda y todo volverá al orden casi matemático donde cada cosa está en su lugar preciso. Mientras tanto, sigo creando en medio de tanto desorden.

Mu

Posted: March 19, 2013 in calistenia

muCuando responder con un SÍ o un NO a una pregunta sería dar una respuesta incorrecta, usemos el Mu zen. Ni sí ni no. No es no el no, ni es sí el sí. El mu es la no respuesta, pero tampoco es la duda. Es, en verdad, la definición de lo indefinido o la indefinición de lo definido. Deshacer la pregunta. Deshacer la respuesta. Subirse al tren y quedarse en la estación mientras miramos cómo se queda atrás la estación desde la estación o cómo el tren se aleja cuando miramos afuera a través de la ventana del tren.