Archive for the ‘Crónicas’ Category

CAMPO DE GIRASOLES

Posted: July 14, 2018 in Crónicas


En camino a Monterosso, una villa de la riviera italiana, nos pareció ver un campo de girasoles a través de la ventanilla del tren. Digo nos pareció porque aún no estamos muy seguros de haberlo visto. Era una masa compacta de flores que más que amarillas parecían doradas y todo fue tan rápido (un tren veloz es algo muy serio y a veces poco poético) que no tuve tiempo de fotografiarlas. En el camino de regreso, intentamos ver el campo de nuevo pero no pudimos. Ahora nos hemos quedado con la duda, ¿lo habremos visto realmente o sólo lo imaginamos? De todas formas da lo mismo, las fotos hechas con la imaginación no se pueden postear en Facebook.

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EL RECOGEDOR DE BASURA

Posted: July 4, 2018 in Crónicas

Lo veo todas las mañanas recogiendo basura de un enorme contenedor que han colocado en los bajos de mi edificio para los desechos de una obra de construcción. Es un señor de unos ochenta años, canoso, que apenas habla y se mueve con una agilidad de un adolescente. Maneja una camioneta blanca, muy maltratada por afuera pero cuyo motor parece aún estar en plena forma.

El señor separa con mucho cuidado los cartones de los pedazos de metal que los constructores arrojan en el contenedor. Organiza la carga con mucha precisión, metódicamente: los cartones primero, los metales encima. A veces encuentra cosas de más valor que la gente del edificio, la mayoría jóvenes que se mudan de trabajo y de ciudad con mucha frecuencia, arroja a la basura en su deseo de aligerar el camión de la mudada.

El señor nunca sonríe. Una sola vez lo vi sonreír. Un perro que alguien llevaba a hacer sus necesidades atrapó con sus dientes una rama de un arbusto y no la quería soltar. El señor se acercó al animal con una bolsa de galletas y le puso una cerca del hocico para que el perro soltara la rama. Ante tal tentación, el perro soltó la rama y el señor, una enorme carcajada.

Pero generalmente no se entretiene con distracciones de ningún tipo. Hace su trabajo como si fuera invisible (o tratando de serlo) y se va luego tranquilamente a vender su mercancía.

EL BOXEADOR

Posted: June 30, 2018 in Crónicas

A unos les da por hablar solo, a este le dió por boxear solo. Estamos sentados afuera de la barbería esperando nuestro turno mientras observamos a un hombre mayor, mulato, medio obeso, boxear contra un enemigo invisible junto a una parada de bus. Era boxeador en Cuba, me dice el hombre sentado a mi lado. Aquí se volvió predicador y llegó a tener su propia iglesia hasta que le dio por la cocaína en los ochenta y lo perdió todo. Estuvo preso un tiempo y ahora duerme en el patio de una iglesia. Lo dejan porque por las mañanas lo primero que hace es barrer y mantiene los alrededores de la iglesia bien limpios, pero cuando termina se pone a caminar por toda la calle ocho a fajarse con contrincantes invisibles y narrar sus propias peleas. Una vez alguien quiso contratarlo como entrenador de boxeo pero rechazó la oferta. Según dicen, le dijo que cada hombre debe aprender a pelear por sí mismo. Es una pena porque el tipo tiene técnica, pero imagínese, también está loco.

En la mano derecha, dos papas. En la izquierda, una lata de sopa. Se aproxima a la cajera y empieza a hablarle. Es alto, más bien delgado, canoso, pudiera tener unos ochenta años, pero habla rápido, con mucha energía. La cajera lo escucha mientras escanea sus dos productos. Él le alcanza su tarjeta de sellos de alimentos y le dice que tendrá quizás unos 8 dólares ahí, que eso debe alcanzar. Luego levanta la voz y dice:  “Mi primera patria en este país fue Hialeah. Mi segunda, la Pequeña Habana. Este país me salvo la vida. Yo la verdad es que ya estoy muy viejo y nada me apura. Mejor que lleguen otros primero. Total, si ya no hay nada para mí”.

HISTORIAS EN LA BASURA

Posted: March 10, 2018 in Crónicas, Uncategorized

Esta mañana, al botar la basura, me encuentro una nota adherida a la entrada del vertedero del edificio. La recojo y leo en ella lo siguiente: “Sofía, rubia, alta, pelo corto, apartamento 405, número de teléfono: 305-XXX-XXXX”. Entonces pienso en las historias posibles que hay en este pedazo de papel abandonado ahora en la basura. ¿Acaso quien lo escribió también abandonó toda esperanza de salir con Sofia? ¿O estuvo con ella y terminó mal el asunto, por eso ahora desecha sus datos? ¿O fue acaso una equivocación que haya dejado la nota aquí? Con estas ideas en la cabeza lanzo el papel a la tenebrosidad del conducto de la basura. Al caer es como si desaparecieran todas las historias.

Hoy, mientras Chienfa y yo estábamos sentados muy tranquilos comiendo ostras en un restaurante de la Calle Ocho, notamos cierta conmoción a un par de pasos de nuestra mesa, que a propósito estaba afuera, en la acera. Observamos a una pareja de turistas asiáticos moviéndose de un lado a otro y mirando para arriba. Al principio no entendíamos muy bien qué había sucedido hasta que notamos que el hombre tenía mierda de pájaro en los espejuelos, la camisa y el short. Enseguida le ofrecí mi servilleta de tela para que se limpiara. La mujer lo ayudaba pero se reía a la vez. Yo miré al hombre y le dije: “Welcome to Little Havana.” No sé si hablaba inglés o no pero el tipo me miró con cara de pocos amigos. Por si o por no agregué: “What just happened to you is considered good luck in our culture.” La mujer no paraba de reírse.

EN LA BARBERÍA DEL BARRIO

Posted: December 18, 2017 in Crónicas, Uncategorized

El barbero le explica a su cliente, que al parecer acaba de llegar a los Estados Unidos, ciertas cuestiones financieras. “Aquí en este país no se puede comprar cosas con mucho cash sin que te llamen al IRS. Los bancos son bien pesados también. Te apareces con 50 mil dólares en un dealer a comprar un carro y vas directo pa la cárcel”.

Le explica cómo los reggaetoneros boricuas lavan el dinero. “Viajan en grupos y cada uno lleva menos de diez mil dólares consigo, que es la suma máxima con la que se puede viajar. Te recomiendo que abras una cuenta de banco y guardes tu dinero ahí. No hagas como los regaeetoneros que terminan todos en la cárcel por tramposos.

Cuando vayas de tragos ve caminando. Porque si te cogen borracho en el timón, te meten un DIU de esos y puedes ir hasta preso. Hoy yo voy al bar de las putas y voy a pie. Ahora, no me preguntes dónde está porque esta información es confidencial. Yo no quiero juego con mis putas”.