Archive for the ‘Uncategorized’ Category

He comprobado, gracias a mis breves excursiones en el alcohol, que cada bebida produce un efecto distinto. Para la poesía, el vino. Para la narrativa , el whiskey. La cerveza, para hablar mierda, es decir, para el ensayo o la crítica literaria.

—¿Número de vuelo?

—Apollo 11.

—¿De dónde viene?

—De la Luna.

—¿Qué trae?

—Piedras y polvo.

CAMBIOS

Posted: November 4, 2017 in Uncategorized

Pronto cambian la hora. Pero los minutos, no. Ni los segundos. Estos no cambian. Los días serán cortos y las noches, largas. Las semanas no cambiarán. Ni los meses. Ni los años. Estos, no. Pronto cambian la hora. El tiempo no cambia. El tiempo, no.

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DEFECTO

Posted: November 4, 2017 in Uncategorized

Un defecto, si se le puede llamar así, que he padecido es tratar de escribir con más inteligencia que pasión, motivado quizás por el miedo a hacer el ridículo. Nada como la pasión para mostrar al mundo nuestras debilidades. Como este post.

GÉNESIS

Posted: September 2, 2017 in calistenia, Uncategorized

En la presencia de dios, el caos, la multiplicidad de vocablos aún sin cosas que nombrar, un coro silente de fuegos fatuos: el primer verso, un camino, dilema del caminante que se revuelve en el fango primicio. Génesis ante los ojos indigentes del que mira sin ver más allá de sus disyuntivas básicas, definitorias. La primera noche, el primer fuego, el primer refugio, la primera fe. El hombre descubre que ha descubierto un mundo que no conoce, que no ha de conocer.

Margarito, el sapo gritón, nos cuenta sobre su vida pasada mientras tomamos el refresco oscuro con azúcar verde que nos sirven todos los días a las diez de la mañana. Yo era grande y pintoresco, ahora soy gris y salto para mí mismo ante el espejo. Antes saltaba para el mundo y hablaba con entusiasmo y todos me miraban sin entender, pero enternecidos. Ahora estoy aquí, gritando (no hallo otra manera de hablar), mientras ustedes hacen como si me escucharan y beben ese líquido que nos adormece a todos.

Margarito sigue hablando, pero ya nadie escucha. Nos hemos quedado muy quietos observando las botellas de refresco vacías mientras esperamos que pasen las horas y las rellenen una vez más, como todos los días, a las diez de la mañana.